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autor: Facundo Gaitan |
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facugaitan@gmail.com |
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TRAVESIA LA QUIACA – SANTA FE
Esta historia comienza por Chat, Diego en España laburando de guardavidas y yo en un cyber después de dar mis clases de educación física en la escuela donde trabajo en la ciudad de Santa Fe.
A Diego la idea le rondaba la cabeza hacia tiempo pero no se quería mandar solo; a mi me parecía una locura y me sigue pareciendo, pero bueno...me convenció.
Empezamos a releer viejas ediciones de TIEMPO DE AVENTURA y así se fue dibujando nuestro recorrido.
Después de dos trasbordos y 24hs de viaje semi cama, arribamos con nuestras bicicletas, 5AM a la desolada Terminal de La Quiaca, un pueblito de no mas de 10 manzanas. Armamos las maquinas y 6:30 empezamos a pedalear.
Antes de viajar los conocidos no decían "Uy, de La Quiaca a Purmamarca venís bajando como tiro...MENTIRA!!, los primeros 102km son de un leve ascenso hasta una localidad llamada Tres Cruces, es decir desde los 3635msnm hasta los 3900msnm. Cuando llegamos a Tres Cruces, ya fusiladísimos, dijimos, "Paguemos un alojamiento aca y mañana salgamos para Humahuaca ja!!" No conseguimos alojamiento y la opción única para una ducha caliente era juntar fuerzas e ir hasta Humahuaca, y eso hicimos, a las 17hs luego de una buena comilona de dulces y galletitas en un almacén. Hasta Humahuaca el descenso fue vertiginoso (máximas de 77km/h en nuestros velocímetros), allí la ducha caliente nos estaba esperando. A una cuadra y media de la plaza hay un hostel x $20 la noche con baño privado, aunque nuestra elección fue el baño compartido por $12.
DIA 2: Después de pasear por el pintoresco pueblito de Humahuaca, el descenso a Tilcara nos seguía, mas nos llevamos una sorpresa para tener en cuenta, el viento en contra que se levanta en la zona después de las 15hs no nos dejaba avanzar a pesar de la cuesta abajo. A la altura del Trópico de Capricornio nos refugiamos del viento detrás de un gran reloj solar y le entramos a las galletitas con picadillo y al mani. Al fin de cuentas pasamos la noche en Tilcara en un lindo alojamiento, una cuadra y media al sur de la Terminal de ómnibus, que incluía cocina para uso propio, un pequeño living y un comedorcito por $20.
DIA 3: Camino a Purmamarca, gran descenso, lindo pueblito, muy colorido, muy caluroso, mucho turismo internacional pero los artículos regionales mas caros que en Humahuaca y Tilcara, y ahora lo peor...¡ La Cuesta de Lipan que cruza de Purmamarca a las Salinas Grandes. La prima preocupación nuestra era el agua, pero en la dirección de turismo de Purmamarca nos dijeron que a 18km una manguera con agua de vertiente cruzaba la ruta, si!!! Cuesta creer pero es así. Comimos unos sándwiches en la plaza mientras dos chicas nos daban algo de información... "La cuesta de Lipan? Están locos, no hay agua, gente, nada y de noche 20 grados bajo cero", nos desanimaron, pero dijimos "Vamos a pedalear hasta la manguera y ahí armamos la carpa". Sorpresa!! algo se estaba gestando en la panza de Diego y no era un chico, era una descompostura infernal, empezó a los vómitos y terminamos acampando en una escuelita en la puerta de la Cuesta de Lipan a 2820msnm, que es lo que indicaba mi reloj Casio PRO TREK, que tiene un muy pequeño margen de error.
DIA 4: Con un esfuerzo descomunal subimos la Cuesta de Lipan, la manguera había resultado estar lejisimo, pero a medida que subíamos podíamos ver como la tierra se habría en grietas; finalmente la recompensa, un descenso lleno de adrenalina con máximas de 70km/h hasta llegar a las Salinas Grandes, era imponente como podía semejante planicie de sal estar ahí?, cientos de km cuadrados de extensión.
En la intersección con la famosa ruta 40, frente a las Salinas, nos detuvimos a consultar nuestra hoja de ruta; teníamos 28km de ripio hasta San Antonio de los Cobres pasando por Tres Morros, un caserío muy pequeño; la vista magnifica pero el esfuerzo pintaba que iba a ser grande, todo era un desierto y el camino un ripio arenoso, no se podía pedalear a mas de 7km/h o 10km/h porque se nos enterraban las ruedas. Una vez que llegamos a Tres Morros, luego de 8km y a 20k de llegar a San Antonio de los Cobres, preguntamos cuanto faltaba y nos dijeron 90km, nos queríamos morir, por un error de tipeo habíamos escrito 28 donde iba 98; no podíamos volver atrás y tampoco teníamos agua para esa magnitud. Queríamos pensar que ellos se habían equivocado con la distancia y recién entonces prendimos el GPS y confirmamos nuestra desgracia; decidimos seguir hasta donde podamos y pedir agua en algún caserío, pero claro, el agua sacada de pozo en la zona es altamente salina y con un ph de 9,2, por lo cual cada 7 o 10 días un camión lleva bidones con agua potable a cada una de esas casitas perdidas en la nada, por lo cual no existe moneda que pueda pagar un vaso de agua. Se puede cambiar un vaso de agua por una vicuña pero no con dinero, porque allí nada vale. Era terrible, pero a los 40km como un oasis en el desierto y sin dejar de bordear el salar, encontramos una planta productora de ácido borico en donde pedimos agua y un techo para dormir (ya desde 6km antes por la ruta 40 se divisa el único techo de chapa del lugar perteneciente a la planta. Esta termino siendo una grata jornada que finalizo a las 4 de la mañana; pues ahí conocimos a Carlitos Arrieta, un ex-combatiente de Malvinas y héroe por consecuencia, jefe de personal de la planta y eje fundamental del funcionamiento de la misma; charla va charla viene, nos contó infinidad de historias, entre otras sobre Coquena y Viracocha, padre he hijo de una familia de duendes del lugar que cuidan las vicuñas salvajes. Cuando la charla termina y salimos de la cocina, el paisaje del salar grande bajo la luna llena no se pede explicar, es otro cielo y otra tierra.
DIA 5: Nos levantamos 8:30hs, Carlitos nos ve y deja su trabajo para desayunar con nosotros y quedarse con la única revista TIEMPO DE AVENTURA que habíamos llevado para leer. Ya era hora de partir a San Antonio de los Cobres pero antes Carlitos le ordeno a capataz Felix que nos lleve en la camioneta 4x4 adentro del salar; fue imponente, es algo que no se puede explicar, solo se lo puede vivir. Lo que nos resulto mas increíble y desconocido además para el turista, es una vertiente de agua dulce adentro del salar, donde se puede encontrar a las vicuñas tomando el único agua dulce e 100km a la redonda. Se puede acceder desde la planta de ácido borico a 3km aproximadamente. Ahora si teníamos que irnos, continuamos por la ruta 40 ya en territorio salteño, en muy mal estado por cierto, mucha piedra y muy arenoso; fueron 60km tortuosos, nos llevo 10hs, muy lindos paisajes pero desérticos, cada tanto se divisaba un Kolla sentadito en algún lugar con su rebaño como si fuera un fantasma... muy extraño. A las 20hs. arribamos a S.A. de los Cobres, a la entrada del pueblo nos hospedamos en la oficina de turismo x $20 c/u, con agua cliente y sin cocina, pero a dos cuadras en El Puneño comimos muchísimo por muy poca plata...(hasta ahora algo muy característico de estas zonas del norte).
DIA 6: Decidimos ir a conocer el Viaducto La Polvorilla, el guía de la oficina de turismo nos tiro muchos datos con precisión de relojería: "De San Antonio a la Polvorilla conviene ir por las vías del tren de las nubes que la pendiente es continua y no se siente tanto (22km) y volver por la calle (ripio) que bajan a full (20km)" y así sucedió. El viaducto es impactante y ahí sacamos la foto... misión cumplida, retorno, cena muy barata en San Antonio ya dormir.
DIA 7: El día mas esperado, el descenso de asfalto desde Muñano a Campo Quijano. Recomendación del guía de la oficina de turismo: "nuevamente por las vías del tren (24km) se corta camino, se disfrutan mejores paisajes y se evita el terrible ripio arenoso de Salta". Desde Muñano (un pueblo fantasma 100%) a 4120msnm nos lanzamos hasta los 1700msnm en un recorrido de 110km de descenso y un total de 135km , pero es muy importante tener en cuenta que el viento en contra que se levanta luego de las 13hs es muy fuerte y no te permite alcanzar gran velocidad; los últimos 20km a Campo Quijano son ripio pero bajas que te quema la boina. Ya en Campo Quijano pudimos dormir en el camping municipal, en unas pequeñas casitas llamadas box para 4 personas por solo 25 pesos (mas 2 por persona).
DIA 8: Decidimos no apoyar la cola en el asiento y nos tomamos el día para ir a Salta en cole a conocer las Momias del Llullaillaco en el Museo de Alta Montaña($1,75 el colectivo desde Campo Quijano y $3 la entrada al museo)... ¡¡¡INCREIBLE!!!...nadie se lo debería perder, salimos de ahí planeando el ascenso al Llullaillaco para febrero 2008.
DIA 9: 7am partimos de Campo Quijano con destino a Cafayate, 210km...los paisajes pagan el esfuerzo, hay subidas y bajadas pero casi no varia la altura sobre el nivel del mar, y después de haber pedaleado 7 días entre 3500 y 4200msnm ahora nos sentíamos 11 puntos de 10, lo que si es para destacar, el calor se siente mucho mas. El total de pedaleo neto fueron 12hs. Los ultimos 47km el paisaje es bellísimo, es un paraíso, todos los colores que conoces y los que no también; los lugares: La Garganta del Diablo, El Anfiteatro, Tres Cruces, El Sapo, El Fraile, El Obelisco, Las Ventanas y Los Castillos; todas formaciones gigante de erosiones eólicas y pluviales de 60 millones de años de evolución; aun pueden encontrarse después de las lluvias restos fósiles de peces y caracoles marinos... de ahí que esta zona recibe el nombre de "Quebrada de las Conchas". Según Marino, un artesano de la Garganta del Diablo, que hace 23 años vive a 400m de allí, amante del lugar y defensor de la naturaleza. Una vez en Cafayate pudimos hospedarnos en un hospedaje para mochileros con muy buena onda, en donde por $15 accedimos a agua caliente, cama, cocina a nuestra disposición y hasta un desayuno tradicional incluido a la sombra de una parra.
DIA 10: Nos despertamos y bajo la parra desayunamos con 1 española, 6 franceses y 3 argentinos, un crisol de razas unidos por las tostadas, la mermelada y el mate cosido; ese día teníamos un merecido descanso para el día siguiente otra vez el pedal.
DIA 11: Nos quedamos dormidos, debíamos salir 5:30 para no sufrir tanto el sol, pero gracias a un francés que ronco toda la noche quitándonos el sueño, nos despertamos a las 8hs y a velocidad luz armamos los bultos y salimos. Ese día fueros 110km, cruzamos 4 alemanes en bici que se dirijian a Bolivia. Terminamos el día en Santa Maria, la primer ciudad catamarqueña después de dejar Amaicha del Valle, lo aconsejable es dormir en Santa Maria en el camping municipal a 4 cuadras de la plaza principal, $5 por carpa o $7 por persona para dormir en las habitaciones del alojamiento; ambas opciones cuentan con agua caliente. La faceta negativa del día fue no haber podido entrar a conocer lar Ruinas de Quilmes, que los Diaguitas, tribu con influencia Inca según ellos nos contaran, las llaman "La Ciudad Sagrada". El motivo, una protesta de la comunidad Diaguita en reclamos de sus tierras y de la ciudad sagrada, que hoy esta a cargo de intereses privados.
DIA 12: De Santa Maria a Belén 210km aprox.este día no tiene mucho para sacar a relucir, solo una ruta muy, muy larga y en línea recta, a la que apodamos "la ruta de la muerte". Es aconsejable llevar mínimo 4 litros de agua por persona y mucha paciencia. Entrando a Belén pasamos por de noche por una quebrada bastante larga y cuesta abajo, 30 minutos antes estuvo lloviendo y debimos esquivar un derrumbe importante, las paredes de la quebrada están muy pegadas a la ruta y el peligro de derrumbe es constante, pero el lugar es muy bonito. En Belén dormimos en el primer hotel que se encuentra al ingreso del pueblo, por $50 la habitación doble.
DIA 13: Dormimos hasta las 8am, nos levantamos, afeitamos y partimos; otra vez una recta de 70km que no nunca termina (total del día 110km), pero estaba nublado, Así que se pudo tolerar. Diego pincha una rueda por lo que sentados en una ruta NADA TRANSITADA nos pusimos a cambiar la cámara. Ya entrando en la provincia de La Rioja todo se volvió muy pintoresco, pedaleamos 17km mas después de haber dejado la provincia de Catamarca (1070msnm), y en un pueblito riojano llamado San Blas hicimos noche en un pintoresco camping, decorado con piedras; que sobre la ruta misma.(agua natural, baños y asadores). Aquí tuvimos que regalar la única revista "Tiempo de Aventura" que teníamos para leer. Esa noche tomamos una sopa de fideos, compramos una coca de 3 litros que parece solo existir en el norte argentino, o al menos no existe en Santa Fe, y nos fuimos a dormir.
DIA 14: Nos levantamos tipo 7 para pedalear fresquitos, antes desayunamos un mate cosido con unas galletitas que compramos el día anterior y arrancamos, el paisaje en esa ruta continua muy lindo, árboles y sombra hasta que tomamos el desvío a Pituil, a partir de ahí todo esta desolado por 35 km, los primeros 4 una subida empinada con un ritmo de 12km por hora pero después se viene una linda bajadita de 8km; pero como nosotros somos tipos con suerte... ahora me toco pinchar nuevamente a mi, cambiamos cámara al rayo del sol por supuesto y no paramos hasta Pituil. A esta altura del viaje la cola ya no dolía tanto, pero bajo ambos pliegues subgluteos ya teníamos formado literalmente una línea callosa, lo que ahora se había transformado en una molestia terrible eran las manos, ya no sabes como acomodarlas y están tan sensibles que en cualquier posición empiezan a dolerte. Cuando llegamos a Pituil, que es un pueblito chico con una linda plaza, compramos en un almacén frente a esta una coca, pan francés, mayonesa y fiambre surtido, claro que seguido a eso 1 horita de siesta reparadora bajo una palmera en la plaza. Terminada la siestita, tipo 14hs empezamos a pisar el pedal hasta Chilecito...¡que calor! Era en bajada (leve), pero el sol nos partió como a un queso hasta llegar a Chilecito donde en un banco de la plaza principal nos vimos obligados a una Coca y galletitas. Decidimos adelantar un poco mas de kilómetros ya que Chilecito es muy lindo pero nosotros queríamos mas paisajes, esperamos que el sol baje un poquito y 18:30hs nos largamos en descenso hacia Nonogasta. Ya no dábamos mas, necesitábamos bajar del asiento y soltar un poco el manubrio y pasando Nonogasta, camino a la Cuesta de Miranda, no tiramos en una acequia helada y transparente, eso fue reponedor, tan reponedor que nos propusimos pedalear hasta que casi no este el sol para adelantar un poquito mas todavía y al día siguiente estar al pie de la Cuesta de Miranda para arrancar fresquitos, fresquitos. Cinco kms. antes de que el asfalto se termina y la cuesta comience encontramos un eco camping, con una acequia que corría por el costado de la carpa, con luz eléctrica, baños y agua caliente, hermoso. Dormimos por 5 pesos cada uno, en una arboleda espectacular, con bancos de tronco y desniveles en el terreno.
DIA 15: ¡¡que fresquita estaba la mañana!! Pedaleamos 1 km mas de asfalto y empezó el ripio, los paisajes de la cuesta están fabulosos, los colores durante la mañana se conjugan de un modo increíble, es muy empinada, tanto como La Cuesta de Lipán pero solo 12km y 2000m mas abajo sobre el nivel del mar. Al final de la cuesta, el cielo estaba cubierto y hacia un frío bárbaro, es de no creer como puede cambiar la temperatura en esos lugares cuando sale o se oculta el sol. La parte mas alta del camino llega a 2020msnm y después baja por varios km, los últimos los están asfaltando. Cuando el descenso termina un camino de ripio, recto de 20km se hace lugar hacia la izquierda, ese camino conduce a un modesto pueblito llamado Patancillo, y es una manera de cortar unos cuantos km para finalmente llegar al Talampaya. En Pagancillo compramos gaseosa, turrones, tratamos de encontrar señal con el celular para avisar que estábamos bien pero que camino al Talampaya y al Ischigualasto seguramente pasemos 1 par de días sin señal. Después del refrigerio mas 30km de pedal llegamos a la puerta del Parque Nacional Talampaya. Estábamos medio descolocados del cansancio y sin conocer el Talampaya con diego nos decíamos el uno al otro "Aguantemos un cachito mas y mañana nos tomamos todo el día en el parque y descansamos bajo algún arbolito, nos tiramos en el pastito". Cuando entramos al parque nos queríamos morir, cero árboles, pastito ni por milagro, eran las 3 de la tarde y el sol pegaba como nunca, el viento hacia volar la tierra del suelo por todos lados y a eso hay que agregar que desde Chilecito no hay mas cajeros automaticos y la plata no nos alcanzaba para las excursiones (50 pesos una y 25 pesos la otra); pero como no todo es desgracia también tienen un recorrido que esta incluido dentro de la entrada al parque, tiene 2 salidas por día, 9:30hs y 17:30hs y por supuesto que nos subimos a la traffic y la hicimos; NO SE PUEDE CREER, es un cañón de 4km de extensión con paredes que superan los 100m de altura, es una formación del triasico, (250 millones de años), la erosión pluvial y eolica han logrado una geografía im-pre-sio-nan-te. El cañón tiene 300m de ancho aproximadamente y a su entrada se puede apreciar en dos de sus paredes enfrentadas como se ha deslizado el movimiento en placa con una claridad bárbara; también se encuentran petroglifos y hay unos trekking para hacer muy, muy buenos. Esa noche el viento se calmo y pudimos armar la carpa. En el parque hay un restaurante muy pintoresco y de precios accesible, además la atención del concesionario es mas que excelente, acampar tiene un costo de 3 pesos por persona, esta dividido en parcelas y tienen construida una galería de palos con bancos y masas para poder comer, descansar y matear por supuesto, pero también te permiten sentarte en la galería del restaurant aunque no consumas, es mas esa noche nos juntamos a comer en la galería con una pareja de austriacos y un alemán que llevaban 2 años pedaleando y que su viaje lo habían comenzado nada mas y nada menos que en Alaska, y todavía les quedaba 1 año mas de travesía; esos estaban mas locos que nosotros. La noche estaba hermosa, los zorros salvajes están al acecho por lo que debimos guardar todo antes de irnos a dormir para que no nos roben nada.
DIA 16: 6 am arriba, Diego duerme, me calenté un café, unas galletitas y prepare la cámara para que no me falte una foto del amanecer en el Talampaya y a las 6:30 me vuelvo a acostar. Un par de horas mas tarde nos despertamos y una vez mas equipamos las bicicletas para arrancar con un nuevo día, nos despedimos de la pareja de austriacos, el alemán y hasta el Ischigualasto no paramos. La ruta esta en muy buenas condiciones, no faltan los carteles que te recuerdan que todavía estas en un parque nacional y debes proteger el ambiente, pero por supuesto que el sol, el calor y el viento sur en contra se hicieron presentes durante esos 50km. Una vez en el Valle de la Luna (San Juan) los guías nos cuentan que solo se puede ingresar en auto particular y ellos viajan con vos. ¡Que bajón! , estábamos sonados, la opción que teníamos era colarnos en el coche de algun turista y la ultima salida que quedaba era la próxima a las 14hs. La visita tiene una duración de 3hs y a las 17hs se cierra el parque; el valor de la entrada es de $20, no tiene refugio pero si una zona de acampe, también un restaurante pero los precios son exageradamente mayores que los del Talampaya. Cuatro coches estaban para esa ultima salida y solo 1 tenia disponible el asiento trasero para llevarnos; pero a nuestro pedido de dejarnos acompañarlos la respuesta fue..- No, lo quiero hacer solo con mi mujer. Uy, la bronca que tenia Diego era tremenda, no se podía contener y desde luego la siguiente media hora se dedico a sacarle el perfil psicológico al amable señor. Esa respuesta no solo nos desanimo sino que además nos obligo a replantearnos el resto del día. No podíamos quedarnos ahí para ver si mañana teníamos suerte, así que hubo que pedalear hasta donde podamos y así se dio la cosa. A las 23hs llegamos a Patquia (La Rioja), después de pasar entre lindas quebradas y gracias a dios en bajada, estábamos muertos, pagamos un hotel por 35 pesos y compramos víveres en un supermercado para comer esa noche, nuevamente la Coca nos reponía la glucemia. Esa noche sentíamos que el cuerpo nos pesaba 200kg y se fundía con el colchón.
DIA 17: Nos levantamos muy cansados, desayunamos y antes de salir nos pesamos en una farmacia, Diego bajo 4kg y yo 5kg. Desde ahí pedaleamos todo el día hasta Villa de Soto (Córdoba) con un muy fuerte viento a favor que nos dejo meter un muy buen promedio de 29km/h. A decir verdad paisajisticamente no hay mucho para destacar hasta que uno llega a la linda Córdoba. Cruzando por Chamical, una ciudad muy grande, nos detuvimos en un cajero automático a sacar algo de dinero porque ya no teníamos ni para comer, el resto salvo por el viento a favor, fue en extremo muy duro, el calor se hizo sentir como nunca en el viaje, pero las ganas de llegar eran tan grandes que solo pedaleábamos sin pensar, con la vista clavada en la línea blanca demarcada en la ruta y ansiosos por empezar a ver las sierras cordobesas (la influencia del paisaje sobre el cansancio y el estado de animo es terrible)... no las vimos, una tormenta se estaba armando en el cielo, llegamos a las 23:30 a Villa de Soto y por $15 dormimos en un hospedaje en muy mal estado, a las 2 de la mañana la tormenta estalló y la lluvia caía sobre mi cama a través de un agujero en el techo por donde bajaba una lamparita, fue una situación muy molesta salvo para Diego que en una carcajada parecía estar pasándola muy bien.
DIA 18: A las 6 de la mañana paro de llover, por lo que salimos disparados para poder pedalear con el clima lo mas fresco posible, fueron muchas horas y le pegamos parejo hasta un área de descanso en la ruta 19 don acampamos. A la salida de Villa de Soto cortamos camino por ripio a través de la sierra entre sombra y arroyitos desembocando en La Falda, luego Carlos Paz y Córdoba por el camino de la Calera, la circunvalación y a las 11 de la noche terminamos nuestro día 18, por dios que manera de pedalear y que ganas de terminar que teníamos.
DIA 19: ¡Uy! El ultimo día, ya no veíamos la hora de llegar, en Santa Fe familiares y amigos nos estaban esperando con bombos y platillos en la costanera santafesina, las piernas rodaban solas de la emoción de llegar y ¡oh! Sorpresa, a nuestro arribo nos esperaba toda una comitiva con el diario y la televisión, carteles y pasacalles; entre notas y abrazos mil imágenes pasarían por la cabeza de Diego y las lagrimas se soltaban debajo de sus lentes mientras con vos entrecortada intentaba sin poder, resumir todo lo que habíamos vivido.
Nos nombraron figuras destacadas del año y en el 2008 un importante medio periodístico de la ciudad nos comprometió a pasar nuestro documental en las escuelas. |
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